La transformación de la gestión de activos empresariales se basa en la adopción de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial (IA) generativa, el aprendizaje automático (Machine Learning) y el Internet de las Cosas (IoT). Estas tecnologías permiten pasar de modelos reactivos a enfoques predictivos y conectados, optimizando recursos y anticipándose a las incidencias operativas. Sin embargo, la integración de tales tecnologías presenta retos significativos que van más allá de la dimensión tecnológica. Es necesario revisar y redefinir la gobernanza del dato y reforzar las capacidades internas para garantizar una integración exitosa que mantenga la continuidad operativa y maximice el retorno de la inversión.
En un evento reciente organizado por Hexagon y Dir&Ge, se discutió cómo construir modelos de gestión de activos más eficientes y escalables que estén alineados con los objetivos corporativos. Los enfoques se centraron en la integración de tecnologías avanzadas sin fricciones en la operativa diaria, fortaleciendo la cultura digital y las capacidades internas. La gobernanza de datos y la ciberseguridad también fueron temas clave, con el objetivo de anticiparse a los cambios para mantener la rentabilidad y competitividad empresarial.
La adopción de tecnologías avanzadas en gestión de activos debe centrarse en aportar un valor tangible y medible al negocio. No se trata solo de digitalizar por digitalizar, sino de identificar los procesos que ofrecen un mayor retorno y escalarlos sin comprometer la operatividad. Marta Serrano de Acciona Energía resalta que cada proyecto debe evaluarse por su capacidad de generar valor sostenible y mantenerse en exploración hasta que se demuestre su viabilidad.
Bas Beemsterboer de Hexagon enfatiza que el verdadero desafío de la implementación tecnológica reside en alinearla efectivamente con los objetivos estratégicos de la organización. Sin una definición clara del valor a generar, los proyectos pueden convertirse en ejercicios tecnológicos sin impacto. Por ello, es esencial que la IA y las tecnologías avanzadas sean palancas de valor real para todos los niveles de la organización.
Transformar la gestión de activos también implica transformar la cultura empresarial. La adopción tecnológica solo es efectiva si se acompaña de una evolución organizativa que impulse nuevas dinámicas de trabajo y facilite su adopción en todos los niveles de la compañía. Integrar talento digital y generar espacios de participación son factores cruciales para que el cambio sea parte de la operativa diaria.
Carles Caminal de Hexagon resalta la importancia de tener perfiles con una visión integral de la compañía que puedan actuar como facilitadores estratégicos. Estos perfiles conectan los objetivos globales con la dinámica operativa y consolidan una cultura organizativa que prioriza la colaboración. Mariana Puscinski de Engie destaca el valor de combinar una visión estratégica firme desde el liderazgo con dinámicas operativas que consoliden una cultura de cambio efectivo.
Con un entorno cada vez más conectado, la gestión eficaz de los datos y una ciberseguridad proactiva son activos diferenciales para la competitividad empresarial. La seguridad debe asumirse como un valor estratégico integrado en todo el ciclo de transformación, fortaleciendo así la confianza y protegiendo la información crucial.
Juan Luis Blasco de Acciona subraya que la calidad del dato es un activo crítico para la consistencia de cualquier proyecto digital. La obsolescencia de infraestructuras tecnológicas puede condicionar directamente el ritmo de transformación. Alberto Velázquez de Talgo enfatiza que los agentes de cambio deben tener un enfoque creativo y humanista para priorizar soluciones que generen valor sostenible.
La transformación de la gestión de activos empresariales con tecnologías avanzadas está revolucionando cómo las empresas optimizan sus recursos y operan más eficientemente. Integrar estas tecnologías implica no solo la inversión en herramientas sino también un profundo cambio en la cultura empresarial y una sólida estrategia de ciberseguridad. Para los no expertos, entender que estas herramientas buscan no solo modernizar sino añadir valor tangible a la empresa es clave.
Es fundamental que las organizaciones adopten un enfoque estratégico que permite que la tecnología complemente y potencie sus operaciones diarias. A través de una gestión eficaz de los datos y una seguridad proactiva, las empresas pueden establecer una base sólida para la innovación continua y el crecimiento sostenible en un mercado dinámico.
Para profesionales con un enfoque técnico, es crucial centrarse en la implementación de tecnologías avanzadas como IA y ML de manera que se alineen con los objetivos estratégicos de la empresa. Los enfoques basados en datos permiten ir más allá de la simple modernización y alcanzar una integración que mejore la eficiencia operativa y añada valor medible.
La gestión del cambio y la gobernanza de datos requieren líderes que entiendan profundamente los procesos y faciliten la adopción efectiva de estas tecnologías en cada área de la empresa. Desarrollar una cultura digital que priorice la seguridad y calidad del dato asegura que las organizaciones no solo innoven, sino que lo hagan de manera segura y eficiente, manteniendo su competitividad en un mercado exigente. Para fortalecer estos procesos, considere la integración de consultorías especializadas en gestión financiera para garantizar el éxito de la implementación tecnodigital.
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